MÁS DE LO MISMO
Continuando con la fealdad de espíritu que pregonan nuestros conciudadanos de la Iglesia Católica, una vez más nos dan con la puerta de su coherencia en las narices, cuando no reparan en criticar a la madre que ha tenido un hijo para salvar a otro, seleccionanándolo según la compatibilidad genética de ambos hermanos. La iglesia del "bien", de la "verdad", del "amor al ser humano", no ve con buenos ojos que se utilicen tales avances científicos, ya que la enfermedad del primer hermano ha sido un regalo de Dios, y ha de servir a los padres a aprender a amar y a vivir con la consabida muerte prematura de su hijo. ¡Qué bueno es Dios! Manda una enfermedad mortal a un niño para poner a prueba la bondad de unos padres y a su fe. ¡Qué buenos son los sumos sacerdotes de una iglesia que sigue anclada en un tiempo remoto (2000 años)!
¡Qué bueno y omnipotente es Dios!
Levantemos el corazón, jerarquía de Dios, pero no hacia un ente metafísico de dudosa existencia, levantémoslo hacia el ser humano, que es de lo único que tenemos certeza de su existencia, y amémoslo!
2 comentarios
El asombro -
En cuanto a lo del artículo del 0.7%, agradezco lo que dice y estoy de acuerdo con todo, menos en lo de lalangosta, que si bien sí que se la comen, no olvide que los zampabollos de la gerarquía eclesiástica, que nada tienen que ver con los misioneros de los que usted habla, llevan zampádose la langosta siglos, además del buen jamón y del buen vino, situándose siempre al lado del poderoso. No obstante tengo algún que otro amigo sacerdote de misionero concretamente en Belorizonte, Brasil, y ya sebe que si en su origen las misiones sirven para evangelizar admiro notablemente la labor humantaria de esta gente, caray que si la admiro. Pero no quita para que los jefazos de esa gente, prediquen una cosa y hagan otra. Sea cristiano y reconózcalo.
Gracias por sus comentarios y espero que agradezca mi respuesta ya que a los dos nos hace crecer como personas críticas e independientes.
Un saludo Miguel Ángel.
Miguel Ángel -
Nos vemos en el ciberespacio.
Miguel Ángel